jueves, 24 de septiembre de 2009


Me he quedado a su lado,

completamente inmóvil,

esperando que haga su trabajo,

mientras tanto los cuervos se acercan,

con una extraña alegría maléfica,

pican con saña mi cuerpo,

los veo aletear a mi alrededor,

pero conservo mi quietud,

a pesar del temor,

ella, la madre,

realiza su trabajo,

he sentido su sonido,

también su olor

afuera cantan los pájaros,

la aurora se inicia,

es un torbellino de sensaciones nuevas,

El planeta parece explotar,

radiaciones nuevas se aceleran,

carcomiendo a la humanidad,

drogándola,

traspasando su hedor,

la madre acecha en tinieblas mudas,

miles de cadáveres se ven flotar en el éter,

en el agua y en la tierra.

No temas, -dice mirándome-,

todavía no es tu hora,

los huecos de sus ojos me trasladan a otro lugar,

sin espacio,

saturado de tinieblas,

ella alarga sus alas y parte de improviso,

saliendo por la ventana de mi cuarto.

  

 


Tags: poema

Publicado por Busquedasenelvidrio @ 8:09
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