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sábado, 14 de marzo de 2009

$>Un tutor

 El Estado es una gigantesca oreja

Quitarle poder a las gobernaciones, centralizar aun más lo centralizado, darle más poder al Estado, que los gobiernos en la provincia estén anulados, sin potestades de ningún tipo, arrancarles todo lo susceptible de gerencia, ¿por qué no eliminar las gobernaciones de una vez? ¿o de por si, ya están eliminadas? ¿Acaso no es una burla al pueblo Venezolano, que un gobernador tenga un poder definido a dedo que lo coordine, que lo instruya, que lo mande, por ejemplo un Vicepresidente o el nombre que les de la gana definir, un tutor que dirija y coordine las gobernaciones?, ¿para que está entonces el gobernador? ¿cuál debe ser su función, no es acaso coordinar su entidad política territorial, o será una función decorativa de ahora en adelante? Un gobernador con su tutor, “no diga eso en público, gobernador”, “no se harán esos proyectos gobernador, Chávez dispuso otros”, “bueno gobernador, si no le gusta renuncie, yo soy su tutor, yo le indico el camino sabiamente”.

Estas serán las frases más utilizadas en el futuro próximo. Un tutor tendremos, pero no sólo los gobernadores, toda la sociedad, esa será una nueva política del gobierno socialista-comunista, un tutor para controlar poderes de la oposición, en las gobernaciones, en las empresas privadas y del Estado, un tutor vigilante del Estado central, para que no pierda poder, un tutor para tapar los agujeros que tiene este gigantesco paquidermo llamado Estado, manejar los medios de comunicación, subordinarlos, lo dijo claramente Chávez en estos días, “si no fuera por los medios oposicionistas, mentirosos, que exageran los defectos del gobierno, la opinión pública tendría un concepto mejor del gobierno y del Estado”. Este concepto de tutor manejador y acomodador de opiniones favorables al gobierno lo tendremos instalado en la sociedad, esto es un peligro, no es democracia, así como no es democracia una oposición desbocada que no ve nada bueno del gobierno, que sí ha hecho el esfuerzo para cambiar las cosas en el país. La oposición debe existir para equilibrar al gobierno, se necesitan mutuamente. No como concepto “guanábana”, verde por fuera y blanca por dentro, de la cuarta república, debe existir la oposición para colaborar en la construcción del país, no en su destrucción. Chávez ha dicho: con la oligarquía ni a la esquina. No queremos tratos con la burguesía. Si pensamos y observamos bien: ¿acaso no existe una extirpe de boliburgueses en el Estado, con todas las prebendas a su favor? ¿quiénes son los que tienen avión presidencial, marcas finas de zapatos, con ropa de firma exclusiva? En realidad tener todas estas comodidades no es malo, que bueno sería que toda la sociedad pudiera mejorar su condición económica, lo malo es el discurso ambivalente, dividir a una sociedad entre buenos y malos, malos son los capitalistas obscenos dueños de la riqueza, buenos los abnegados “socialistas”, tan nobles y llenos de virtudes. Lo malo es el dogmatismo, formado por frases repetidas hasta el cansancio.

El Estado tutor está presente en nuestras vidas, actúa solapado, espía con CANTV, dueño de las comunicaciones, es una gigantesca oreja que captura cualquier señal, dueño de medios, tanto los del Estado como los alternativos, ¿cómo se puede cambiar la política con este concepto, sin apertura ni alternativa?