La respuesta está en el éter,
en las nubes pálidas que se mezclan en la atmósfera,
en los días de lluvia,
en los ciclos de la atmósfera,
con su manto mágico,
que renueva la vida,
antes marchita,
ahora radiante,
en los rayos de sol,
La respuesta no está en la palabra del hombre,
en sus promesas de construcción,
en la voz de sus líderes mundiales clamando por más justicia,
pero sin colaborar un ápice en cambiar su pequeño entorno,
su vida modesta frente a su mesa.
La respuesta está en la voz de los niños,
en su juego,
su deseo de vivir,
en el vuelo de los pájaros,
el grito de las paredes,
la sabiduría del pueblo,
su cultura ancestral,
la respuesta esta en una palabra sagrada,
llamada Venezuela,
¡que privilegio vivir entre estas coordenadas físicas y espirituales!,
pequeña Venezia,
tan grande en el continente,
saturada de pensamiento y creación.
La respuesta está en el látigo del pensamiento,
en la paz pero con justicia,
en la piel de su gente,
en su risa fresca de manantial,
en su respuesta vital,
saturada de mar y sol.
La respuesta está en la vida cotidiana,
se declama y muestra en sus plazas Bolívar,
en sus atardeceres,
la respuesta está en un lugar sagrado,
llamado Venezuela