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martes, 11 de noviembre de 2008

$>La caída de las máscaras

No hay nada más peligroso que un animal acorralado

o más peligroso que un ser humano perseguido,

o más peligroso que un sistema en decadencia,

después de 10 años de socialismo teórico, del siglo XXI,

el Estado Venezolano parece un animal acorralado,

se desgasta con el tiempo, a pasos agigantados

la crisis del capitalismo mundial, dará unos frutos extraños,

que nadie esperaba, ni teóricos del socialismo, ni humanistas,

ni poetas,

ni engañadores,

ni embaucadores,

ni prácticos audaces.

El capitalismo se aniquiló,

se auto destruyó,

se esparció,

regó sus cenizas sobre el nuevo Presidente Obama,

un negro con espíritu blanco,

tan falso como Bush, el antiguo profeta del desastre,

Obama es más de lo mismo, el mismo excremento capitalista,

aunque existan los auxilios financieros,

aunque tiemble la Banca Mundial,

aunque ayuden los chinos o los Arabes capitalistas,

aunque el mundo llore de emoción al ver a la nueva estrella Obama,

que salvará a EEUU de una catástrofe inventada,

creada y construida con cerebros globales.

¿Obama salvará al mundo de una catástrofe que nadie previó?

¡Como sueña la sociedad de consumo americana!,

pensando en un Super Obama,

que salvará el mundo,

es más fácil así, lo dicen los periódicos,

lo dicen los psiquiatras

los medios de comunicación globales lo proyectan en todo el planeta,

ahora es menester salvar al capitalismo mundial,

debemos salvar el aire que nos rodea,

para luego continuar respirando ese aire capitalista

que se vayan a la mierda.

¿Debemos salvar un estilo de vida que destruyó el planeta,

que lo llevó a este nivel de barbarie?.

Es clara la situación para Venezuela, mi patria dependiente,

tan dependiente del capitalismo,

de un estilo consumista, difícil de aniquilar,

lo tenemos en la sangre,

la piel,

lo hemos respirado,

nos lo enseñaron nuestros padres,

maestros,

políticos de la IV República,

ahora viviendo en la V,

tan cómodamente,

no producimos nada, solo el oro negro,

si el precio del petróleo se proyecta hacia el subsuelo,

si sigue en una escalada vertiginosa hacia abajo: hacia el infierno,

se caerán las máscaras,

que somos una potencia,

casi potencia,

que somos independientes,

que representamos un tipo de socialismo,

que estamos construyendo un nuevo sistema de vida,

mentiras piadosas que nos metieron todos estos años,

y sobre todo mucho miedo,

es el ingrediente mágico: hambre y miedo.

se caerán las máscaras,

unas detrás de las otras,

mientras las gente del PSUV planifican sus conciertos para la juventud,

donde el mensaje se llena de eslogan,

de una revolución artificial, plástica y estúpida,

que piensa sólo en un triunfo político,

donde no se dice lo primordial,

que estaremos mal a comienzos del nuevo año,

que existirán grandes colas de personas para comprar lo indispensable,

que no se conseguirán las medicinas,

conflictos sociales a granel,

exigencias en el cumplimiento de pagos por parte del Estado,

ruidos,

escasez,

llanto y crujir de dientes,

El Estado “socialista” parece un animal,

actúa como él,

se gazapa con temor, para luego atacar,

con violencia de león o hiena,

mientras más se acorrala, más peligroso es,

lo preocupa la caída de las máscaras.