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jueves, 30 de octubre de 2008

$>El Maestro colibrí

Era un lugar mágico, un camino sagrado se internaba en el bosque,

grandes mariposas flotaban a la deriva,

nos acompañaban por el sendero, luces matizaban los colores verdes,

tan variados,

múltiples y desconcertantes

mostrando una extraña vibración.

Aquel es el lugar de llegada -dijo el Maestro, el guía-, mostrándolo a lo lejos.

Se veía un exótico paraíso lleno de luz. “Deben estar en paz, sean ustedes mismos, el pasado quedó atrás, vivan el presente. La vida es un eterno ahora.

Limpien sus vestiduras, observen la Dama sagrada en sus vidas,

ella flota en sus mansiones internas, pero no la vemos,

es la causa del palpitar de la galaxia,

nuestra Madre sagrada.

Observen los colibríes, el canto de los pájaros,

ellos son el sonido del Creador,

una plegaria eterna a la vida,

quizás como la alegría de los delfines en las mansiones de agua.

No existe la muerte, dijo el Maestro,

la muerte es tan sólo un cambio de vestidura,

siempre llegamos al mismo lugar del camino,

por eso debemos respetar a los caminantes,

aquellos que nos tropezamos en nuestra vida cotidiana,

donde creemos que es el mundo real,

pero esa realidad es aparente,

sufrimos, reímos en una aparente vida de los sentidos,

es la bestia la que vive por la humanidad,

llena de cadenas psicológicas construidas con tesón,

nos crean y construyen nuestra vida por siglos,

con sus hilos de poder,

acción y reacción, con esa simple ley nos manejan,

limitándonos siempre,

pero no vemos los hilos ni la escena,

creemos ser felices en un lugar lleno de odio y desarmonía.

Es una parodia lo que viven dijo el Guía,

Recuerden: ustedes son libres,

deben serlo, el planeta comienza un cambio,

Pachamama genera la gran mutación cósmica,

prometida desde la antigüedad,

lo oscuro se convertirá en luminoso,

la riqueza actual la convertirá en basura y escoria,

los sabios de esta humanidad se harán ignorantes.

Hasta aquí los acompaño en el camino dijo el Guía,

¿por qué, Maestro?, falta tan poco para llegar al destino.

Puede ser una lección de vida, muchas veces las instrucciones se dan en un camino,

rodeado de árboles y colibríes,

un mensaje final: amen a Pachamama,

sean felices y conscientes,

amen su vida, no atenten contra su cuerpo,

es un regalo de Dios, el regente Universal.

El Guía fue desapareciendo lentamente frente a nosotros,

quedamos desamparados,

pero al desaparecer la luz radiante,

quedó un bello colibrí que nos acompañó a nuestro destino final.

Había comenzado nuestra verdadera vida