
Alicia en el país de las maravillas, el famoso cuento de Lewis Caroll está asociado a extrañas partículas de nombre taquiones. ¿Que tiene que ver la Alicia del cuento con estas partículas?, lo veremos a continuación.
En 1962, los físicos Bilaniuk, Deshpande y Sudershan señalaron que las ecuaciones de Einstein permitirían la existencia de objetos con masa, que se expresa con lo que los matemáticos llaman una cantidad imaginaria. Siempre que estudiamos matemáticas, nos hemos tropezado con este concepto que pone a bostezar a más de uno, incluso en bachillerato lo vimos con detalle. Cuando profundizamos un poco más nos damos cuenta que existen los números Complejos C y los números reales R. Toda nuestra realidad cotidiana con sus leyes se muestran en el espacio real R, pero existe una realidad fuera de R, es un mundo extraño, quizás donde llegó Alicia. El mundo complejo C. Un número complejo está formado por una parte real más una parte imaginaria. Luego es evidente que este mundo extraño, el de Alicia, nos abarca, nos toca en varios puntos. Esa es la teoría matemática.
Esos objetos con “masa imaginaria” deben siempre ir a velocidades mayores que la de la luz, si las ecuaciones de Einstein han de seguir teniendo validez. Por esa razón, el físico norteamericano Gerald Feinberg nombró a esos objetos taquiones, de la palabra griega que significa veloz.
Bueno estos taquiones salieron de las ecuaciones de la relatividad de Einstein, existen de por sí teóricamente, ahora los científicos tratan de darle una función practica.
Un objeto con masa imaginaria tendría propiedades muy diferentes de los de masa ordinaria. Por ejemplo, los taquiones tienen más energía mientras más lentos son. Si se empuja un taquión, y así se le añade energía, se mueve más y más lentamente, hasta que con un empuje infinitamente fuerte se puede lograr que vaya tan despacio como la velocidad de la luz, pero nunca más lentamente.
Luego los taquiones son unas partículas extrañas propias del mundo de Alicia, imagínese estimado lector un ser extraño que mientras más se le empuja, por ejemplo vea con su imaginación a Alicia en su país de las maravillas empujando al conejo del cuento, mientras más lo hace, el conejo se pone más lento. Si Alicia lograra empujarlo infinitamente fuerte, el conejo tendría una velocidad cercana a la de la luz, por supuesto se aproximará a c, por exceso, nunca por defecto.
Por otra parte, si se sustrae energía empujando un taquión en contra de la dirección de su movimiento, o haciéndolo pasar por un medio resistente, se mueve más y más aprisa, hasta que, cuando su energía es de cero, se desplaza a velocidad infinita en relación con el Universo en general.
Este fenómeno es el que queremos analizar. Si lográramos por medios artificiales, por ejemplo haciendo pasar el taquión por un medio resistente, en lugar de disminuir su velocidad, aumenta infinitamente. Luego teóricamente debemos anular la energía del taquión para llegar a esas velocidades miles de veces más grandes que la velocidad de la luz. Esto es importante, ahora con los posibles viajes interplanetarios a futuro, la posibilidad de viajar más rápido que la luz es una necesidad vital de la humanidad.
En 1967 los físicos teóricos Gerald Feinberg, O.M. Bilaniuk y E.C.G. Sudarshan, de la Universidad de Columbia, Estados Unidos, acuñaron este término imaginando un objeto que repele a la materia en lugar de atraerla gravitatoriamente. Pero los científicos no tienen pruebas de su existencia, no basta decir que estos extraños taquiones no violan las leyes de la relatividad, necesitan probar su existencia. Mientras tanto los taquiones seguirán en su mundo extraño como el de Alicia en el país de las maravillas.