Soy un poeta oscuro,
aunque todo poeta ama la luz,
amo también la sombras,
se esparcen esferas de luz frente a mis ojos,
en una danza sagrada,
luces y sombras,
es la sutil línea divisoria entre la luz y la sombra,
el equilibrio perfecto.
Soy un poeta oscuro,
tengo el signo de lo sagrado y lo obsceno,
me pierdo en mis abismos ignorados,
cayendo precipitadamente,
abriendo agujeros en el espacio,
con su tiempo dilatado,
cargado de gusanos atemporales,
pero el tiempo es pragmático,
inmisericorde,
no puede olvidar sus leyes monótonas,
amontonadas en sus relojes fríos.
Soy un poeta oscuro leo a Poe,
a Baudelaire a veces,
me inclino por sus vidas,
las sombras que proyectan,
sus angustias y quebrado espíritu.
permanezco en el umbral, silencioso,
en el equilibrio casi perfecto de un poeta oscuro.