miércoles, 07 de mayo de 2008


Hace mucho tiempo, en un lugar paradisíaco, en una selva tropical, existía un inmenso panal de miel. Sus abejas realizaban el trabajo extraordinariamente, como ellas suelen hacerlo. Las abejas obreras haciendo el trabajo de construcción, las guerreras custodiaban y se preparaban para cualquier eventualidad de agresión. Los zánganos fecundando a la Reina, ella era la diosa de la colmena, de alguna manera le daba vida. Cerca del panal, existía un hormiguero, donde caía el excedente de miel. Era tanta la abundancia del panal que no había un desequilibrio en el sistema abeja-hormiga. Luego, las hormigas también con sus guerreras, obreras y reinas, vivían de la colmena. Era un sistema con gran Energía, en equilibrio con la naturaleza. Pero, cierta vez, los dioses de los insectos debían tomar una decisión, ellos vieron esta injusticia bajo el sol: las abejas trabajando para las hormigas, eso fue lo único que detectaron estos dioses extraños, casi ciegos a la belleza y armonía de la naturaleza. Si bien era cierto que las hormigas estaban desempeñando esta tarea: comiéndose parte de la miel sin trabajarla, muy bien pudieron estos dioses desviar a estas hormigas a otro territorio para que realizaran una tarea de limpieza, por ejemplo. No, ellos lo que hicieron fue tratar de eliminar la causa de la injusticia, ¿cuál creen ustedes, estimados amigos, que fue la decisión de estos dioses de los insectos? Eliminar a las abejas. Si, como les digo, estos dioses de pacotilla, sin el menor rubor, eliminaron a las abejas, los seres que producían la miel, dejando a las hormigas rojas dueñas de este hábitat. La eliminación fue rápida, por exterminación. Al poco tiempo las hormigas hicieron su trabajo de limpieza de la miel que caía de la colmena, un hecho fortuito vino a colaborar aun más con las hormigas, del cielo les cayó un inmenso panal de miel, era evidente, al no existir abejas obreras, la resistencia del panal que estaba sujeto a un árbol se debilitó por completo y cayó cerca del hormiguero. “Dios está de nuestra parte dijeron las hormigas a sus dioses”. Así les comenzó a ir extraordinariamente bien, pero como todas las cosas buenas de la vida y más aun aquellas que no las trabajamos, empezó a agotarse la miel. Las hormigas rojas, comenzaron a pelear entre ellas, luchando por el poco suministro de miel que les quedaba. Lucharon las unas contra las otras, parecían enemigas protegiendo lo poco que les quedaba. Así, al poco tiempo, las hormigas desaparecieron como entidad, se les dio libertad para que cada quien defendiera su vida como pudiera. El hormiguero desapareció como sub sistema, y el sistema abeja-hormiga desapareció de la selva tropical. A
sí pasa en Venezuela, las abejas: son las personas que generan riqueza, bienestar. El que trabaja la tierra y produce frutos, los que activan el aparato industrial y comercial. No basta tener la tierra, también se debe tener el conocimiento necesario y las técnicas de última generación para producir, conocer los diferentes tipos de tierra y la manera de optimizar la producción de ella. La colmena es Venezuela, país privilegiado con inmensas riquezas naturales, petróleo, hierro, aluminio. El panal de miel es Pdvsa, nuestra industria más importante. Las hormigas rojas sabemos quienes son, encargadas de devorarse el panal de miel, porque sus superiores nunca entendieron que debían producir como las abejas, debían masificar la enseñanza para generar riqueza. Luego del agotamiento del panal de miel, las hormigas rojas comenzarán a devorarse las unas a las otras, lo tienen en su instinto de lucha, devorar y hacer la guerra. ¿Qué quedará de las hormigas rojas? La extinción y el olvido. No basta un Estado poderoso como el de las hormigas, tan eficientes en hacer lo mismo que han hecho durante siglos: comer, deglutir, arrasar. Ellas, tan militares, tan controladoras, necesitan la armonía de las abejas, su disciplina para construir, trabajar e inventar. ¿Qué quedara de un ecosistema casi perfecto como el de las abejas-hormigas? Hambre y miseria, tierra arrasada, abandonada, esperando a alguna abeja que trabaje para devorarlo inmediatamente. Patria arrasada, socialismo de hormiga y muerte del ecosistema.


Publicado por Desconocido @ 9:31
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