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jueves, 10 de mayo de 2007

$>Amanecí odiando a Einstein



La vida tan frágil que deambula,
cual rosa tremula,
gastandose en segundos,
de espora y polen,

La vida tan plástica que parece,
en algunos seres tan vacuos,
de intelecto de arcilla,
de venas sin sangre.

La lluvia tan fina y serena,
que rompe todos los aceros,
produciendo cambios violentos,
en tu risa y en tus hormonas.

Tu amor por mi tan relativo,
mi amor por ti tan absoluto,
amanecí odiando a Einsten,
entre mis versos y mis sueños